Zemeckis, Bleir,Armstrong, redención, cáncer y cinismo
Robert Zemeckis regresa en Flight , solo por 20 minutos, a la accion Spielbergiana y demuestra lo que podría hacer con un thriller. Después,el aterrizaje forzoso y la película intenta convertirse en la historia que redime a todos, menos a si misma.
Zemeckis dirigió en 1999 el documental Robert Zemeckis on Smoking, Drinking and Drugging in the 20th Century, un somnífero que aparentemente no le bastó por lo que, decidió sería buena idea filmar y producir una segunda parte. En esta ocasión, Denzel Washington interpreta al capitán Whip, borrachín fiestero que se las cura con cocaína. Así pilotea y es uno de los mejores ¿El mejor? en el aire.
Lance Armstrong ganó 7 tours de Francia utilizando sustancias prohibidas además de su sangre de manera ilegal, técnica que consiste en extraer medio litro de la propia sangre, refrigerarla y transferirla de nuevo la noche anterior a la competencia, más oxigenada, mayor rendimiento. ¿Hubiera ganado sin ello ? ¿Hubiera sido el mejor ? ¿Tuvo cáncer?
Eduardo Galeano dijo hablando sobre Maradona - El placer de derribar ídolos es directamente proporcional a la necesidad de tenerlos - .El descenso a los infiernos y de regreso ,en círculos, Estados Unidos, la tierra de las segundas oportunidades. Piloto y ciclista luchando contra el mundo que llevan dentro.
En Le Bruit de Glacons de Bertrand Blier, el escritor borrachín interpretado por Jean Dujardin, ahora a colores, vive con su alcoholismo bohemio francés en un semiretiro caída libre hasta que se le aparece su cáncer, Albert Dupontel, escritor, director y actor de la joyita políticamente incorrecta de 1996, Bernie Nöel, quien llega para acompañarlo en la agonía, peinado como Banderas en su etapa hollywoodense y listo para ser enfermedad que se burla de todo y todos.
Denzel tiene todas las pistas para encontrar el camino a la redención, la chica de la película que nos enseña que no basta ser guapa para evitar ser tentada por una fortuita jeringa, el paciente moribundo que le muestra que siempre se puede estar peor , la novia muerta a cuya memoria no puede fallarle, el hijo enojado, la esposa resentida, el tribunal aéreo post 9/11 que no acepta inconsistencias , todos están ahí.
Denzel es descubierto en sus análisis de sangre, como Lance, y enfrenta a las autoridades en coca. Lance juega años con las autoridades y solo cuando ya no es posible mentir más, no por una cuestión moral propia sino por la visibilidad del momento acude al tribunal de Oprah para su redención. El juicio de Denzel lo lleva al renacimiento cristiano, el juicio de Lance lo vuelve más cínico.
Jean Dujardin encuentra junto a el ama de llaves la única forma de redimirse ante la vida , el amor. Descubren que la unica manera de luchar sin derrumbarse es siendo cínicos. Sin guardarse palabras ni reservarse acciones ante el descaro con el que se presenta las muertes, las que matan a escritores y a sus sirvientes.
El cinismo como pecado en la aleccionadora, esquemática y aburrida película de Zemeckis. Incuestionable el tamaño de la presencia de Washington para llenar la pantalla y ni queja de las labores artesanales de Zemeckis, al final, una obra personal que pierde al público. La lucha del hombre que nada importa ante el churro que nos quedan a deber.
El cinismo como modus vivendi y secreto a voces para Armstrong. El mayor regreso en la historia del deporte, el mayor fraude, el mayor pecador, la mayor redención, el menor interés.
El cinismo de Bleir que recubre el sentido del humor que provoca risas y rodea al llanto , luchando de frente con ese tono de narrar que aún desconocen en los estudios de California. Cubriendo un amplio rango de emociones y brincando con soltura entre uno y otro. Con flaskbacks ilustradores explicativos recreando momentos mínimos que componen la doble sorpresa, la de la vida y la de aquellos que se adelantan.


