Furia de Titanes fue mi primer película favorita de la infancia, después le siguió Los Cazadores del arca perdida y posteriormente llegó Naranja Mecánica (ya en la adolescencia, claro está). Más adelante llegaron muchas películas que me dejaron fascinado y conmovido (muchas), pero ya no existió ninguna que yo estableciera como “mi película favorita”, ahora eran simplemente parte de: “mis películas favoritas”, como esposas en un harén.
Cada vez que veo Naranja Mecánica y Los cazadores del arca perdida el ánimo es el mismo, sonrío cuando Alex camina al lado de sus tres drugos y piensa: “Now it was lovely music that came into my aid. There was a window open with the stereo on, and I viddied right at once what to do.”*, y no puedo evitar cierta emoción cuando veo a Indiana Jones correr detrás de la avioneta con lanzas y flechas volando sobre su sombrero mientras se escucha esa melodía compuesta por John Williams. Pero el caso de Furia de Titanes ha sido diferente, cada vez que veía esos efectos especiales, sólo podía sentir un poco de pena, personal y ajena, combinada con un poco de nostalgia. Incluso algunas escenas que en la infancia me parecían aterradoras, como el momento en que Calibos recibe a Andrómeda en su pantano, ahora parecían de risa loca, con los hombres de Calibos como pordioseros mal caracterizados. ¿Acaso no me daba cuenta cuando era niño? ¿Es tan fuerte la imaginación?
Hace año y medio apareció el remake de Furia de Titanes. No estaba seguro de verla. Leí las críticas negativas y mejor me abstuve. Me pareció que sólo me pondría de mal humor, y me hice a la idea de que era lo mejor para mantener intacto ese cariño por la primera versión.
Ahora ha salido la segunda parte (Furia de Titanes 2). Siento curiosidad y leo un poco de lo que se trata. Incluso leo cómo adaptaron la historia de la primera, y me deja sorprendido que Perseo y Andrómeda no terminan juntos, y que Perseo termina emparejado con Io (que no entiendo por qué o para qué la metieron en la trama). Y digo que me deja sorprendido porque Perseo es tal vez el único héroe mitológico que al final de su aventura (la única que tiene) decide llevar una vida tranquila al lado de su único amor y única esposa: Andrómeda.
Lo que me motiva de esta segunda parte es que justamente sale el único titán de las dos películas: Cronos, con unos efectos aparentemente espectaculares.
Después de verla me queda claro que la película ya está fuera de mi rango de emociones pero si me conecta con aquello que valoraba cuando era niño. Perseo, ese héroe excepcional que había terminado su vida en paz, al lado del único amor de su vida. Regresa la nostalgia, acompañada por los mitos de la infancia.

*”Ahora fue una música fascinante la que vino en mi ayuda. Había una ventana abierta con el estéreo puesto, y en ese momento supe exactamente lo que tenía que hacer.”