A Real Hero

Me queda claro que el héroe hipercargado de la más fina tecnología, como el último Batman y alguno que otro con disfraz, no me simpatiza ya. Y no, a menos que no sea para disfrutar de los efectos especiales, de la espectacularidad de su hechura o de algún cariño añejo con el personaje, evito el chistecito. Porque, en mi opinión, salvan al mundo y se vuelven sosos.

A propósito de héroes, hace poco vi Drive, de Nicolas Winding Refn, y me dejó un «buen sabor de boca» el personaje de Ryan Gosling… un héroe que ni siquiera tiene nombre; le dicen Kid o Boy, y se le distingue en el guión como Driver. Su cualidad o superpoder es manejar como ningún otro: pareciera que el auto es la extensión de su cuerpo, donde se le ve pleno y dueño de sí mismo.

Carente de ambiciones, de vicios, de familia, sin ningún dolor obvio que lo atormente —probablemente algunos dirán que sí, pero yo prefiero no justificarlo y tomarlo como alguien que decidió «ser así»; porque para el caso, tampoco importa en la historia— y sin nada que lo ate a nada, este personaje deambula entre el taller mecánico, su departamento y las calles de L.A.

Se convierte en héroe porque, como es lógico, conoce a una mujer de la que se enamora y por la que se sacrifica. La historia es predecible, sí, pero repito que es él quien me deja una agradable sensación: me gusta este héroe trágico que pueden ser brutal y amoroso, que no habla —y vaya que se agradece— porque no tienen nada qué decir, que hace muy pero muy bien una sola cosa y no pretende más; éste que, a pesar de la ficción, tiene un sabor más humano… A Real Hero: http://www.youtube.com/watch?v=-DSVDcw6iW8&feature=endscree